Para nosotros los dominicanos, la receta para la cura del mal de amores se expresa en un refrán: "un clavo saca a otro clavo". Para los países súper desarrollados el asunto tiene otro matiz. En términos teóricos, la democratización de las emociones da lugar a libros, debates, seminarios y en términos prácticos a la aplicación de políticas sociales, económicas y empresariales. Terapias y ayudas de todo tipo se publicitan y se mercadean para prever o curar el estado de salud del paciente. Las recetas abundan..

Estudios científicos afirman que ese mal de amores es como un virus que ataca por doquier ocasionando desánimo y que la razón se da un encontronazo con la emoción lo que impide que el sujeto atacado sea capaz de distinguir la realidad de la emoción.

El mal de amores es un asunto global. También es un asunto de género. Eso de "génera" no va, que también los varoncitos lo sufren pero como dicen ser los más fuertes, lo disimulan y no lo admiten. El afixiao dominicano no reconocerá su mal por aquello que le fue impartido desde pequeño cual catequesis: los hombres no lloran. Eso, hay que ser muy macho y por supuesto un macho con lágrimas, pues no es macho. En ocasiones, este mal de amores termina en tragedia en la que la mujer es asesinada por su marido, su ex marido, su novio o su ex novio. Esos hechos también proliferan.

Aún así, dicen los expertos que la cura del mal de amores son las lágrimas. El asunto es llorar y llorar y llorar.

Todo esto viene a cuento porque en Suecia acaban de tomar una decisión para ayudar a la curación del mal. A los empleados se le permitirán días de asueto por el mal de amores. Eso quiere decir que si se sufre del mal, los empleados, tanto hombres como mujeres, pueden permanecer en casa con la excusa de que está sufriendo de mal de amores y así se puedan reponer de su rollo sentimental. Esta nueva medida laboral incluye asistencia profesional si el afectado lo solicita.

Si fuera en mi pais, el ausentismo laboral, fuera altisimo, porque aqui el "mal de amores" da muy seguido...